Antroxu

En Asturias se conoce el Carnaval como el “Antroxu”, si bien también son usados algunos otros nombres según dónde. Así en los concejos de Aller y de Quirós, se le llama “Antroxo”, en tierras occidentales se dice Antroiro, y entre Luarca y el río Eo dicen “Antroido”.

Todos estos términos asturianos tienen su base etimológica en el antiguo vocablo del castellano “Antruejo”, derivado a su vez del latino “introitus” cuyo significado es entrada, por estar a continuación la Cuaresma.

Este mismo nombre de Antroxu sirve igualmente en Asturias para denominar el tiempo carnavalero que para nombrar a las máscaras utilizadas para disfrazarse. Del mismo modo se utiliza para designar a las personas desordenadas o mal curiosas en su forma de vestir, sin duda por la influencia de “zaparrastros” o “destrozonas”, personajes que más adelante les presentaremos.

Como indicaremos posteriormente, el Antroxu es tiempo de comer abusivamente, así que a los “tragones” que comen en exceso y sin medida, también son llamados “antroxos”.

Antiguamente este tiempo de Antroxu era mucho más prolongado en el tiempo que hoy en día, casi reducido a tres jornadas. Se celebraba con tiempo el triunfo, la muerte y el entierro del antroxu, en algunas localidades desde enero incluso.

Máscaras de Carnaval

Hoy en día los recursos para disfrazarse son más numerosos que en tiempos de nuestros abuelos y sus antepasados. Antes se tiznaban la cara, con hollín por ejemplo, y se ponían unas ropas viejas para celebrar los carnavales. Más adelante aparecieron las caretas de cartón, de tela o de madera con sus clásicos agujeros para nariz, boca y ojos.

Son famosos los “zaparrastros” por lo general propios de las comparsas, disfrazadas con harapos o la “destrozona” personaje que interpreta un varón vestido de mujer y provisto de una escoba con la que da escobazos por las calles del pueblo a cuantos se cruzan a su paso. Se hace acompañar las más de las veces de una mujer que se ha vestido de hombre y juntos salen a dar gritos y a proferir insolentes provocaciones. Esta costumbre de invertir los sexos, generalizado en la mayoría de carnavales del mundo, ha sido muy criticada por la Iglesia, por considerarla una actitud excesivamente transgresora de la moral. También eran generalizados los disfraces de animales, con pieles de vaca por ejemplo.

Los Peleles

El pelele es una figura humana hecha de paja o de trapos que en carnavales se cuelga de los balcones o es manteado en las celebraciones como chivo expiatorio. Los niños lo insultan y lo maltratan hasta la hora en darle su final, enterrado o incinerado. Es un personaje extendido no sólo en Asturias sino en toda España.

Las Comparsas

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Cantando y bailando animaban las calles las comparsas ayudadas de cencerrros, cacerolas, pitos y latas, y de cualquier utensilio que les sirviera para armar mayor bullicio. Las coplas que cantan, lo mismo que tiempo atrás, tienen las más de las veces un tono crítico o irónico.

La Muerte de Don Carnal

Posteriormente al triunfo de Don Carnal, se celebra la lucha con Doña Cuaresma o su juicio, que concluía con su muerte. Los juicios a Don Carnal, representado por Gato o por Pelele, por su conducta indecorosa. El fiscal pedía para él la pena de muerte y el abogado defensor el indulto, recordando cuánto se habían divertido todos con él. Pero el veredicto era siempre el mismo: culpable. También la condena de pena de muerte, ahorcando al gato o al pelele, según el caso, o incinerando.

Entierro de la Sardina

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A finales del siglo XIX se generalizó oficiar el entierro de la sardina, que fue costumbre venida de fuera de Asturias. La Sardina representa la abstinencia, mortificación y ayuno del Miércoles de Ceniza. El Gato era juzgado y condenado por la muerte de la sardina, terminando sus días ahorcado o incinerado.

En Llanes, por el contrario, la sardina no era enterrada sino que se arrojaba al mar desde el Paseo de San Pedro.

Fuente: www.asturiasnatural.com

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