Brañas de Asturias

Braña de La Pornacal (Somiedo)

Braña de La Pornacal (Somiedo)

La braña es el lugar destinado a colonizar y explotar unos terrenos vacíos de propiedad privada con el uso de los rebaños trashumantes y sus derivaciones económicas, sociales y culturales.

Las brañas, las majadas y las poblaciones estacionales en la montaña asturiana son el resultado de un largo y profundo proceso colonizador de nuestra geografía que nació en el Neolítico, sufrió diversos avatares en los tiempos históricos y remontó a partir de la Alta Edad Media hasta el siglo XXI cuando la industria y la agricultura globalizada hacen de esta práctica algo residual, más voluntariosa que económicamente viable.

En la actualidad lo que resta del brañeo ha servido para mantener algunos usos del terrazgo más antiguo: productos únicos que se perderían como los quesos; y elementos arquitectónicos destinados más a un uso lúdico y turístico, incluso transformados muchos de ellos en viviendas ocasionales y veraniegas. Es parte de una economía de autosuficiencia ya perdida y escasamente interesante a nivel macroeconómico, por lo que, a falta de unos estudios económicos complejos, la visión etnográfica e histórica es la más adecuada, amén del interés arquitectónico que despiertan las brañas.

El resultado físico final de este proceso de siglos es la braña o la majada, según nos situemos en el centro, el oriente o el occidente de nuestra región.

Es el conjunto de cabañas que articulan el espacio rural y que lo explotan por medio del uso del ganado vacuno, caprino y ovino, en régimen de trashumancia estacional: en primavera, verano y otoño en los pastos altos, guardados en las cabañas, mientras en invierno se guarecen en los pueblos de origen. Estas cabañas y sus constructores se adaptan al entorno inmediato del lugar realzando algunos de los más espectaculares paisajes de la montaña asturiana.

Cabaña con cubierta vegetal

Cabaña con cubierta vegetal

Todas estas agrupaciones se expanden por algunos de los más bellos paisajes de Asturias, muchos de ellos protegidos bajo las figuras de Parque Nacional, Parque Natural o Monumento Natural. Desde la costa de Cudillero hasta las majadas de los Picos de Europa, pasando por los Puertos de Agüeria, los mejores lugares, los más bellos y los más duros se encuentran ocupados por alguna de estas majadas o brañas que dan cobijo al pastor y ganadero.

El hábitat es extremadamente disperso. Los trashumantes que pueden ser vaqueiros en la zona occidental o pastores en la oriental, trasladan sus animales y los dejan en estado semisalvaje durante el estío, para ser recogidos antes del duro invierno de la montaña asturiana. Caso particular son los Vaqueiros de Alzada: un grupo social o étnico que, al menos desde hace cinco siglos en los concejos del occidente, transporta sus animales desde los pueblos de invierno, radicados en el valle y en la rasa litoral hasta las brañas d’arriba, situadas en los confines de la Cordillera e incluso en zonas fronterizas con León.

Ser vaqueiro choca con ser xaldo o sedentario. Su cultura trashumante y arriera se diferenciaba del resto del campesinado astur con los consiguientes enfrentamientos tanto por su manera de vida como por su falta de control por parte de las autoridades civiles y religiosas.

La braña y la trashumancia están inevitablemente unidas: se marca la forma de vida, las festividades, los medios de subsistencia, el control y la lucha por las tierras y pastos.

Fuente:

Textos: Francisco Javier Chao Arana

Fotografías: Fernando Fernández Álvarez

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