Palacio de Martimporra

En Bimenes, leyenda de amor, orgullo y lances guerreros en torno al personaje histórico Viniens y Elvira Porra, hija del venerable Martín Porra y loada por todos los juglares de la época: “de faz bellísima, las encendidas mejillas, el ovalo virginal de la noble cara e los ojos grandes e negros, entre amorosos y tristes”.

Aún persiste el canto de los hechos, el palacio, las rocas y el bosque que todo lo presenció. Parece ser que fueron las visitas frecuentes de Don Suero de Bimenes al castillo del honorable Menen Porra, lo que provocó el amor apasionado entre el primero y la hija del segundo. Pero la felicidad quedó interrumpida, hubo de partir Don Suero para la guerra y pasaron las primaveras y el ardor del macho se convirtió en rescoldo. 

En una tregua regresó el guerrero a sus dominios, cazó, cabalgó y celebró festines sin visitar siquiera el castillo que guardaba a la desesperanzada amante. Lloró la hija sobre el hombro del padre y confesó el amor sin correspondencia.

Martín Porra buscó reparo o explicación y comisionó a su otro hijo Martín para parlamentar con Vinieres. La desidia de este provoco el carácter violento y  la palabra agria de Martín Porra y la entrevista degenero en duelo exigido ante el palacio del señor de Bimenes, en un rincón de, ya entonces, antiguos robles.

Palenque, padrinos,jueces, juramentos, clarines y los adversarios, lanzas prestas, chocaron hasta doblar los caballos y romper las lanzas. Volvió a la carga. Entonces, tajos, ataques con espadas y escudos inquebrantables y un descubierta que provocó dolor y sangre. Cayó Martín demudado y ofreció el pecho a una muerte rápida. Don Suero admirado ante la valentía  y la nobleza de su rival, se negó a lanzar la última estocada, auxilió la grave herida y juró amistad eterna para Martín y casamiento para Elvira.

Desde entonces resuena el chocar de los aceros en un campo de justas que, aún hoy, conserva el nombre de “Martímporra”

Texto: Rutas y Leyendas de Asturias (Guías de Cajastur)

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