En Asturias, cada camino conduce a un sueño diferente. La naturaleza es parte inseparable de la Historia de Asturias.

NaturalezaLos límites de este antiguo reino, engastados entre encrespadas montañas y rugiente mar, han permitido que su espectacular belleza se mantenga inalterable en costumbres, cultura y leyendas.

Los Espacios Naturales de Asturias, seis de los cuales han sido distinguidos por la UNESCO como Reservas de la Biosfera, son nuestro mayor orgullo. El Principado cuenta con su propia Red Regional de Espacios Naturales Protegidos que comprende: 1 Parque Nacional, 5 Parques Naturales, 10 Reservas Naturales, 11 Paisajes Protegidos y 39 Monumentos Naturales.

Cada uno de ellos guarda sus propios secretos, diferentes y únicos, y constituye una muestra de la naturaleza en multitud de sus formas: estuarios, bosques, cascadas, montes, praderías, lagos… preservados con el mayor de los esmeros, son paisajes llenos de vida. Por algún motivo será que este Paraíso tiene casi el 40% de su territorio protegido.

Geología, Flora y Fauna

La historia geológica de Asturias ha marcado la definición de los paisajes asturianos y sus ecosistemas. Los grandes contrastes paisajísticos son protagonistas del gran escenario natural asturiano, pasando, en apenas unos kms., de playas de finísima arena dorada a monumentales montañas de piedra caliza, que sobrepasan los 2.600 m. de altura.

Geología y Clima

Montaña, valles interiores y costa se nos presentan con su propia personalidad, todos ellos amparados por un suave clima, con escasas diferencias de temperatura que permiten disfrutar de cálidos veranos y de suaves inviernos; el mismo que hace posible que el espectacular manto verde que cubre Asturias se mantenga lleno de esplendor, dando color y vida nuestro Paraíso Natural.

Flora

La gran riqueza natural de Asturias se manifiesta en múltiples formas a lo largo de todo su territorio. Desde las plantas adaptadas a espacios costeros como acantilados, dunas, marismas y aguas salinas, a los infinitos bosques atlánticos, poblados de hayas, abedules, tejos, acebos, y de grandes robles o carbayos, que llegan a alcanzar los cuarenta m. de altura. Los prados de siega, base de la cultura agrícola asturiana, se entrelazan con espacios de arbustos como el laurel, helechos y brezales de gran variedad. En las altas montañas, por encima de los 1.800 m., abunda el enebro rastrero y, a partir de los 2.300 m., la vegetación alpina se desarrolla, exclusivamente, sobre los sustratos calizos de los Picos de Europa, donde también encontramos densas praderías.

Fauna

Oso PardoLa preservación de los espacios naturales ha permitido que la montaña asturiana sea una reserva de excepción para la vida en libertad de especies salvajes en peligro de extinción. No sólo el totémico oso pardo tiene aquí su hogar, también el lobo ibérico o el urogallo conviven en nuestros Espacios Naturales con corzos, zorros, rebecos, jabalíes, nutrias y una sorprendente variedad de aves: águilas, ánades, buitres, arrendajos, azores, perdices, búhos, petirrojos y, cercanas a la costa, las gaviotas.

El mar cantábrico enriquece la fauna y la gastronomía con sus “llámparas” (lapas), “oricios” (erizos de mar), “andaricas”

(nécoras), centollos, rodaballos, “pixín” (rape), sardinas… una larga lista de la riqueza pesquera de Asturias que se hace cultura en sus fogones. Pero no sólo el mar es cuna de manjares y tradiciones, también sus caudalosos ríos que

acogen truchas y salmones, todo un mito en el mundo de la pesca, siendo tradicional que el primer salmón de la temporada sea reconocido como “El Campanu”.

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